A lo largo de la vida de una Agrupación Cultural como la nuestra, se suceden una serie de acontecimientos,
cuanto menos curiosos, que hacen de nuestro trabajo diario una satisfacción. Y lo hacen poque significan la cotidianeidad de una comunidad
de amigos, la espontaneidad en nuestras relaciones personales y con el público y la constatación de que el trabajo, entre amigos,
mucho mejor.
Se pueden distinguir gran cantidad de anécdotas curiosas, sin embargo no nos ha parecido trascendente mostrarlas en esta sección
en su totalidad. Más bien las resumiremos, someramente, agrupándolas en puntos de interés.
Dentro de la Agrupación nos sentimos especialmente orgullosos de los progresos de los miembros más jóvenes. Este es el caso de los hermanos Fernando y Marisa Valle Roso. Los dos son conocidos dentro de la Canción Asturiana y, además, miembros reconocidos entre los grandes de éste género. Es todo un lujo escuchar a Fernando con su gran dominio técnico, interpretar "Carromateros" o "Caminito del Puerto", o poder vibrar con los adornos de Marisa en "Los Corales" o "Arboleda bien plantada".
Es impresionante la soltura de Fernando Fuertes Herrero a la hora de interpretar monólogos de corte costumbrista; pero
no es de extrañar, ya que lleva haciéndolo desde los siete años, y siempre con gran éxito.
En el momento en que se pone la boina, los ojos de Fernando empiezan a brillar y las risas están aseguradas.
Cualquiera de sus personajes es válido para pasar un buen momento.
Esta es una historia un tanto peculiar. En el mes de Agosto de 2.006, nuestra amiga "Solita", decidió
ir a ver una obra de teatro en la que participaba un chico que había conocido en un Camping tiempo atrás y, de esa manera,
evadirse por un momento de sus graves problemas de salud.
Nuestra Agrupación interpretó "Entos… ¿hay tratu?" en el Teatro Prendes de Candás y, al finalizar,
"Solita" estaba radiante y feliz. No pudo evitar decirle a su amigo Juanjo, que le haría una tremenda ilusión estar, al
menos una vez, encima de un escenario con el resto de actores que acababa de conocer y poder actuar ella misma. En el momento
que conocimos su deseo, por supuesto, invitamos a "Solita" a participar con nosotros.
Hasta ahora, la parte más normal de la historia. Lo verdaderamente curioso es que Solita vive en Cangas de Onís
y que no se pierde ni una sola de nuestras representaciones, sean donde sean. Cada vez que tiene ensayo se desplaza nuevamente hasta
La Felguera a cumplir con su trabajo y lo que es mejor, siempre la veo feliz.
Quiero colgarle una medalla a su hijo César que es el encargado de todos los desplazamientos de "Solita".
¿Alguien puede decir que esto no es amor al teatro?.
Sitio Web Diseñado por © M.I. Computers